Influencer: No bitch, you don’t!

hector palmar - influencer

Saben que cada cierto tiempo tomo las redes para plantear realidades que bueno, se escapan de mis manos, si algo aprendí de Carrie Bradshaw en su columna en el New York Observer, es que una verdad bien dicha molesta hasta al que no asume su culpa.

Con todo éste tema de la figura del “influencer” y como ésta categoría ha absorbido a los medios digitales les confieso que lo primero que pasa por mi mente cuando me dicen: “Es que fulano es Influencer” es preguntarle de inmediato a la persona: “¿Influencer de qué?”. Por que yo asumo que un “Influencer” es una persona que tiene una influencia en su audiencia sobre un tema, para mi no existe un influencer global porque no todos saben todo.

Que más no quisiera yo que ver que las pseudo-celebridades autobautizadas “influencers” fueran profesionales de la comunicación, y no, no me refiero a tener el titulo de Comunicación Social y que en su vida hayan escrito una crónica, ni mucho menos un reportaje, que jamás han comprobado fuentes para redactar más allá de su biografía en Instagram (que ya les costó mucho). Me refiero a personas que tomen esos volúmenes de audiencia y aporten algo.

Viendo todos los casos solo puedo decir que yo no puedo considerar “Influencer” sacar una frase de Google para generar empatía porque te recuerda a tu ex o a la economía, prefiero mil veces el contenido desde cero, así sea una receta, un plan de ejercicios, una experiencia, algo, pero que sea tuyo y que se note que voluntariamente eso te motivó a compartirlo con tu audiencia. ¿Porqué escribir ésto? Porque cada día veo como se distorsiona la figura y los que si aportan van en la mismo categoría que los que no y creo que cada cosa tiene su merito.

En éstos casos de distorsión el responsable es la audiencia, porque siempre he tenido la firme creencia que somos nosotros los que le damos poder a los demás y así pasa en el 2.0 tu eliges cual “influencia” te contagia y cual no. Estoy claro que en Venezuela la dinámica de las redes sociales es diferente que en otras partes del mundo, aquí, literalmente consumimos redes, a diario, con adicción, con fanatismo, por eso es un arma de doble filo, porque dejar pasar la mediocridad nos consume y se piensa que está bien y no, no puede ser.

Lo cierto es que cada persona está en la libertad de manejar a su audiencia de la manera que le parece, que le funciona, que le genera algún beneficio, pero en mi caso el termino “influencer” seguirá siendo un termino atribuido a personajes que en algunos casos y para desventajas de sus audiencias: no tienen contenido.

¿Tengo que dar nombres? ¡Jamás! Éso sería darle protagonismo y éste blog solo tienen un protagonista, and no bitch, you are not.

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