¿Qué está pasando en Venezuela?

En 2014 tuve que redimensionar mi contenido y sin querer me convertí en activista de una causa, una causa que sencillamente es mi país y quien más que nosotros para sentir y querer a #Venezuela, sin poder ni querer ignorar los duros acontecimientos estoy claro que muchas son nuestras preocupaciones y cuando sobrepasan cierto límite el entretenimiento y humor pasan a otro plano. Éste artículo de opinión pone en perspectiva lo que pasa y lo que pasó, los acontecimientos que movieron a Venezuela en 2014 parece que se repiten en otra escala en 2015: episodios de violencia, presos políticos, discursos paralelos a la realidad y lo que más me preocupa: hogares incompletos por terribles sucesos que sacuden a todo un país. Por eso la iniciativa de relatar, desde mi perspectiva lo que en pleno 2015 está sucediendo:

– El ciclo: Parece que en menor es escala, nerviosamente controlada, pero similar a 2014 revivimos terribles episodios, que no sabemos si quedaran en los libros de historia, pero que por eso es tan importante hacer registro, más presos políticos, más violencia y más impunidad.
– Los que estamos en Venezuela: Tal vez en la necesidad de dar una opinión o una postura se pierda una visión muy importante: la sensatez. Si bien es importante no callar también es importante hablar con propiedad, no polarizar y aportar en medio del caos.  A diferencia del 2014, el venezolano del 2015 es más atípico, tal vez como consecuencia de un año duro donde la prioridad no es ser escuchado sino vivir el día a día.
– Los que no están en Venezuela: Ellos son los que tal vez tengan una visión menos clara de lo que pasa, imagínense por un segundo que tu única ventana a la realidad es una pantalla de un teléfono o de un computadora, los que estamos aquí somos los únicos que podemos confirmar lo que pasa, de persona a persona, no de red social a red social, porque en ese trayecto la intención es otra y la veracidad parece un artículo regulado. El anhelado tráfico web se convierte en la primera necesidad más que el bienestar común.
– El caos mediático: Entre más cadenas nacionales y más medios oficialistas más se evidencia lo urgente que es un mensaje con una sola y única dirección, sin respuesta sin dialogo, eso no es sorpresa, se convierte en tradición: “atacar para ignorar” o simplemente “vender una ilusión” a una audiencia que se conforma con migajas.
– El menosprecio: Ésto va para lo que somos y como nos vemos, entiendo la dura realidad que vivimos en el país, y no, no se trata de hacer un chiste de todo, se trata de tener una mejor actitud, por dura que sea la realidad, ser negativos, menospreciar a la mal llamada “patria querida” es la peor solución, de que podemos mejorar podemos, pero eso en primera instancia es algo interno.
– Un país que no se para: Así de simple, pase lo que pase, el país continúa su ritmo, más lento o más rápido, pero ahí va, los sucesos que cobran vidas o la situación que nos arrebata calidad de vida está allí, pero por duro que suene, todo continúa, como dice el refrán “zapatero a su zapato”, a mejorar para trabajar, soy fiel creyente de que en tiempos de crisis es un reto pero justo ahí surgen las mejores ideas.
Respeto Regulado: Así, como si se tratara de un producto, respetar la opinión, postura e incluso el dolor de una familia parece que es tan difícil como ubicar esos productos regulados, pero ahí es cuando mantengo que porque los demás no lo hagan, no podemos intentarlo nosotros, respetando y dando el ejemplo a hacerlo, creo que el país sería otro muy diferentes si sustituimos el fanatismo y la polarización por respeto y solidaridad.
Éste artículo me hace pensar en el país como en una metáfora, donde Venezuela es un bus, un bus del que algunos se han bajado, un bus del que algunos no se quieren bajar, un bus donde algunos pasajeros no llegaron porque (irónicamente) el chofer no supo manejar pero ese bus es donde seguimos montados y nos toca hacer lo posible (y últimamente) lo imposible porque siga en marcha, así nos desvíen o nos toque un camino en muy mal estado, ojala un día nos podamos encontrar en ese bus y compartir asientos, reírnos y vivir, vivir bien, vivir mejor, vivir Venezuela.

Héctor Palmar
25 de febrero de 2015

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